El número de microfábricas de cerveza artesana ha crecido cerca de un 1.600% en España entre el 2008 y 2015 (en plena crisis). Esto la sitúa a la cabeza de Europa en el crecimiento de este tipo de empresas. Lo que nos da una idea del interés que despierta para sibaritas en nuestro país.
En el ultimo año, algunos de las grandes empresas de cerveza industrial (Mahou, Heineken, Estrella Damm,…) han entrado en este mercado comprando cerveceras artesanales, lo que nos muestra el interés que este producto despierta en el consumidor.
Actualmente, estando de moda la vida y alimentación saludable, los españoles prefieren apostar por la calidad y no por la cantidad.
Se dice que España se hizo cervecera en 1987, cuando el consumo de cerveza supero al del vino.
Sin embargo, con respecto al consumo del vino, no nos cuestionamos tanto la variedad de precios que existe en el mercado y, un buen restaurante que se precie, intentará tener una bodega digna que ofrecer a su clientela.
La cerveza artesana busca hacerse un hueco en ese mundo, sin competir entre unas y otras y, buscando ofrecer al consumidor el mayor número de matices y sabores para degustar.
Además es una forma de apoyar el comercio local.