Las innumerables variedades que hay en el mercado hace que el consumidor, además de disfrutar de un momento de relax, ya sea comiendo, o simplemente pasando un rato, pueda experimentar con diferentes sabores que cada cerveza ofrezca. Con respecto a la cerveza industrial, aunque ambas tienen los mismos ingredientes básicos, la calidad y proporción de estos varía, así también el tratamiento de la materia prima y su proceso de elaboración. Eso hace que la diferencia de precio sea significativa. De la misma manera podríamos comparar la receta de un chef, elaborada con mucho cariño, con la comida de una gran cadena a la que se va por saciar el hambre. Ademas de todo esto, la cerveza artesana se caracteriza por el uso de materias primas naturales, sin conservantes ni aditivos. Todo esto la convierte en una bebida natural, diurética, con bajo contenidos en calorías y con más de 30 minerales que se originan en la cebada malteada, a esto hay que añadirle los ingredientes que el maestro cervecero haya añadido para crear su receta, como en nuestro caso sería la salicornia. Contiene ácido fólico, elemento clave para prevenir la anemia y, al ser rica en magnesio, previene todo tipo de enfermedades cardiacas.

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